Como la primera vez…

volviendo fulminante como un rayo; viendo en tus ojos mis pupilas derramadas en tu mirada letal embriagante de locura y pasión

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El Final
Dibujo: Condesssa Nadja
El calendario se deshojó como margaritas entre otoños.
Alegría del reencuentro arrebata cada palabra,  como quitando oxígeno.
Instante de cataratas y emociones que la garganta atrapa. Un palpitar de vibraciones que sacude sueños en polvillo y tiempo.  Remecen las paredes en recuerdos, exprimen  años  con extracto añejo.
De las lágrimas brotan ojos encapotados. Ordenando  cubos en  Picasso mental.
Los pensamientos copulaban entre sí, tejiendo amores como arañas en celo.
Rojo carmín de deseos y besos  con sabor a panal de abejas nectarino.
Un encuentro ahogado en amor y el amor ahogado en intentos fallidos pero tan intenso como un ósculo en el granate de tus labios que enciende hasta el último suspiro olvidado, volviendo  fulminante como un rayo; viendo en tus ojos mis pupilas derramadas en tu mirada letal embriagante de locura y pasión.

Mirada Sutil

Alguien clava zafiros en mí

Yo no sé si es locura…

Alguien indaga con frenesí

Yo no sé cuánta hermosura…

Alguien me espera, me ama

Yo no sé  si es ternura

Alguien se desvive y no por tí.

Regresarte

Quiera comer la tierra que te aprisiona

y liberar las cadenas de tu cuerpo inerte…

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¿Dónde se refugiará mi pena hoy?
Y mitigar el dolor que rueda
como perlas en un tobogán de tristeza.
Quisiera comer la tierra que te aprisiona
y liberar las cadenas de tu cuerpo inerte…
Quisiera besar tus ojos y despertarte
Buscar tu mano blanca en frío abismo
Y regresarte a la luz de la llama
que late en mi pecho tan cálido y sencillo.

 

por Condessa Nadja

Proseguir

 

Contigo alegrarse, y a la vez amargarse.
Caer en un pozo sin poder resistirse.
Ir y quedarse, y con quedar morirse.
El dulzor amargo de desvivirse.
Dolor que duele, sin aun sentirse.
Frio que quema y lleva a entumirse.
Me muero y te muero, como partirse.
Caminar lejos sin arrepentirse.
Condessa Nadja

Dirán que he muerto

Lúgubre perecer,  moribundos despojos;
Carcomiendo los restos del sueño profundo,
Letífera luz  desde el cielo va a mis ojos.
Fulmíneo palpitar de vida  en un segundo,
Grazna la noche  luciferino respiro,
Un torbellino de colores a otro mundo.
La brisa susurra mi último suspiro,
Undoso caminar por el lecho marino,
Aprisiona el alma  bajo un papiro.
Llorando se queja  un bandoneón azulino,
Escarbando  palabras en pulcro retiro,
Dirán que he muerto en el resonar agatino.
 Condessa Nadja