Dirán que he muerto

Lúgubre perecer,  moribundos despojos;
Carcomiendo los restos del sueño profundo,
Letífera luz  desde el cielo va a mis ojos.
Fulmíneo palpitar de vida  en un segundo,
Grazna la noche  luciferino respiro,
Un torbellino de colores a otro mundo.
La brisa susurra mi último suspiro,
Undoso caminar por el lecho marino,
Aprisiona el alma  bajo un papiro.
Llorando se queja  un bandoneón azulino,
Escarbando  palabras en pulcro retiro,
Dirán que he muerto en el resonar agatino.
 Condessa Nadja

 

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Subłime

Caerán dioses del cielo,
Sofocados por mero placer.
Lo pecaminoso será puro,
Y lo puro no menos que divino.
Júbilo de rincones prohibidos,
Aproxima el momento crucial.
Manantial de magma vertido,
En sagrada ánfora de mar.
Anclando brumosos gemidos,
Rasgando el placer celestial.